La madrugada del 03 de enero 2026, nuestro pueblo fue testigo no solo de la violación de la soberanía, si no de la ruptura del Sistema Internacional que habíamos conocido. El secuestro del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro y la Primera Dama-Diputada Cilia Flores, por parte del imperio norteamericano, es el epítome del llamado Corolario Trump. En un mundo sumergido en el caos, la Tecnoligarquía se impone a sangre y fuego.
Es tal su cinismo, que ya no se justifican en valores, no pierden su tiempo aludiendo a la libertad, ni a la democracia; lo dicen con prepotencia y a viva voz: “petróleo” y reviven viejas doctrinas para darle algún matiz ideológico a su infinita voracidad. De aquí en adelante, nadie está seguro, tomarán todo lo que quieren, lo mismo es un Canal Interoceánico, que la isla más grande del planeta, lo quieren todo y lo quieren ya.
La historia juzgará severamente a los enemigos de la Patria y traidores del pueblo, aquellas y aquellos que cegados por su odio y ambición pidieron y promovieron la intervención militar en Venezuela, abriendo la caja de Pandora. Esos que hace unos días, y a miles de kilómetros se frotaban las manos y salivaban al ver caer las bombas sobre Caracas, hoy se saben desechados por sus amos imperiales.
La Tecnoligarquía ha sentado las bases de un Nuevo Orden Mundial, redefiniendo el tablero geopolítico y las reglas de juego. El metamensaje de Mar-a-Lago es claro, el poder ya no reside en Washington, y Trump, Rubio, Hegseth son solo fichas de los “nuevos amos”.
Como dijo nuestro Padre Libertador Simón Bolívar en la Carta de Jamaica: “El velo se ha rasgado; ya hemos visto la luz y se nos quiere volver a las tinieblas; se han roto las cadenas; ya hemos sido libres, y nuestros enemigos pretenden de nuevo esclavizarnos”. En esta nueva batalla, la unidad, la consciencia y la movilización popular son la clave para la victoria ¡la Verdad de Venezuela Vencerá!
De. Heryck Rangel
Caracas, 07 de enero de 2026.
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