Usted y yo podemos coincidir o no, en las ideas, en los métodos, o en los resultados esperados. Pero por más discrepancias que podamos tener, ambos asumimos en que no hay nada más valioso para un ser humano que la vida, y por tanto su respeto, no admite debates.
Usted y yo que hemos contrastado en espacios políticos, defendiendo nuestras posiciones con firmeza, con argumentos, con vehemencia, sin pretender imponer criterios; a pesar de atrincherarnos al calor de un debate-diálogo permanente, entendemos que la confrontación no debe derivar en conflicto.
Usted y yo que nos quedamos en Venezuela, pese a la agresión multiforme y la intensa campaña que se desplegó en los últimos años. Que apostamos por lo nuestro y que sabemos que a pesar de las dificultades nos crecimos, porque no hay mejor lugar en el mundo que nuestra tierra, y no hay mejores personas que nuestra gente.
Usted y yo que en cada triunfo deportivo, cultural o científico, con orgullo cantamos el ¡Gloria al Bravo Pueblo! y ondeamos con pasión nuestro tricolor ocho estrellas, que nos sabemos herederos y herederas de las luchas de la generación libertadora, en medio de las circunstancias coincidimos, dejando de lado lo que nos separa, entretejiendo y valorando lo que nos une, porque estamos en ¡La hora de la Patria!
Heryck Rangel
Caracas, 08 de enero de 2026
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