La dimensión ambiental

Hace unos días pasé por una calle que tiene problemas con las aguas servidas, los habitantes no disponen de una red de cloacas y alcantarillado. Abordé a algunos vecinos y todos coincidieron en la gravedad de la situación desde la perspectiva de salubridad y calidad de servicios públicos; pero nadie mencionó que también es un problema ambiental. 

Con el tema de la recolección de los desechos y residuos sólidos, ocurre algo similar, la mayoría lo valora como un problema de salud pública, que requiere de la acción urgente de las autoridades, pero nadie se plantea la dimensión ambiental del problema. 

En la mayoría de nuestras ciudades las aguas servidas son descargadas en los cuerpos de agua, sin tratamiento previo, y nadie dice, ni hace nada. Los desechos y residuos sólidos terminan en vertederos a cielo abierto, y mucha gente ni siquiera sabe dónde están ubicados. Solo les preocupa que las bolsas negras sean retiradas cuanto antes del frente de sus viviendas. 

Sin duda, la formación de conciencia ambiental en nuestra sociedad no puede reducirse a iniciativas aisladas y espasmódicas frente a situaciones emergentes o catástrofes naturales. Quien crea que sembrando un árbol es suficiente, olvida que el origen de la crisis sistémica del planeta está en los patrones de producción y consumo del sistema capitalista. Y aunque reforestar es una misión loable, sólo construiremos un mundo nuevo cuando asumamos nuestro compromiso individual y colectivo con la humanidad y el planeta. 

La Revolución Bolivariana cuenta con un extraordinario instrumento para la sensibilizacion y concienciacion ambiental, el Poder Popular. Es fundamental que impulsemos en  cada Consejo Comunal la constitución del Comité Ecosocialista, para que las comunidades contribuyan a materializar el Quinto Objetivo Histórico del Plan de la Patria.  

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